
La cooperación como instrumento
June 6, 2011La cooperación al desarrollo en la Unión Europea no se encuentra en su mejor momento: los recortes presupuestarios producto de la crisis económica y la vinculación de la ayuda exterior con los intereses de los Estados miembros auguran que el objetivo del 0,7 no se cumplirá para 2015.
Que en España se encuentre incluida la cooperación internacional dentro del Ministerio de Asuntos Exteriores no es casualidad. Existe una creciente tendencia a ligar la política externa de los países con la ayuda al desarrollo, tal y como pone de manifiesto el informe AidWatch 2011 que elabora la Red Europea de ONG para el Desarrollo (CONCORD). “El desafío a los intereses propios. Poniendo en forma a la UE para luchar contra la pobreza”, nombre que se ha dado este año a la investigación, alerta sobre la vinculación de la ayuda humanitaria en los países miembros de la Unión Europea (UE) con políticas nacionales de inmigración, seguridad e intereses comerciales.
Presentado en Bruselas el pasado 19 de marzo, AidWatch 2011 analiza la actuación de los Veintisiete durante el último año de cara a alcanzar sus propios compromisos en materia de cooperación para el desarrollo. En esta ocasión, CONCORD enfatiza la creciente tendencia de los países europeos a ligar cooperación con intereses geopolíticos y económicos. Aunque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) identifica a un total de 48 Estados frágiles en todo el mundo, más del 30% de la ayuda exterior de la UE dirigida a este tipo de países se ha dirigido a Iraq, Afganistán y Pakistán, donde varios países europeos tienen en la actualidad efectivos militares.
Basado en datos de la OCDE, AidWatch 2011 denuncia además que en 2010 los países de la Unión inflaron la ayuda al desarrollo en más de 5.000 millones de euros, lo que representa más del 10% del total de cooperación exterior. De esta cantidad, 2.500 millones de euros se maquillaron como cancelación de deuda, aproximadamente 1.600 como gastos estudiantiles y 1.100 fueron gastados en refugiados en los países donantes. Austria y Bélgica lideran la lista de Estados miembros que justifican su desembolso en cooperación internacional en estos términos, habiendo dedicado en torno al 23% de su gasto total a estas actividades.
Lejos de los objetivos
Por otro lado “aunque la UE es el mayor donante de ayuda al desarrollo del mundo, sólo nueve países alcanzaron sus propios objetivos” para 2010, señala AidWatch 2011. De entre éstos, sólo cuatro –Luxemburgo, Dinamarca, Países Bajos e Irlanda- destinaron el 0,7% o más de su Producto Nacional Bruto (PIB) a cooperación internacional. Basándose en este informe, la Coordinadora de ONGs para el Desarrollo en España (CONGDE) indica que en el país mediterráneo “los compromisos en cantidad y en calidad se incumplen. Por un lado, se reduce en 1.000 millones de euros los fondos para el desarrollo. Y por otro, aunque se cuenta con un plan para garantizar la efectividad de la ayuda, el escaso protagonismo de la población local en los procesos de desarrollo demuestra el desencuentro entre la teoría y la práctica”.
El objetivo comunitario para 2010 era destinar el 0.56% del PIB a ayuda al desarrollo en terceros países, pero sólo se ha alcanzado el 0.43%. Aún se deberían haber invertido 15.000 millones de euros más en este sector para conseguir la meta comunitaria, que tiene como último propósito llegar al 0,7% para 2015. Los datos muestran que tres países son responsables de más de tres cuartos de este vacío de 15.000 millones de euros: Italia (43.8% del déficit colectivo) Alemania (26.4%) y España (6.4%). “Es alarmante el hecho de que Alemania, a pesar de ser la mayor economía de Europa y el motor económico de crecimiento de la UE, se haya quedado corta en sus obligaciones de ayuda por más de 3.000 millones de euros”, sentencia el documento.
De cara al IV Foro de Alto Nivel sobre la Efectividad de la Ayuda, que se celebrará en Busan (Corea del Sur) el próximo mes de noviembre, AidWatch denuncia que los Estados miembros han estado presionando para que se establezca un marco centrado en la necesidad de servir a los contextos políticos de los donantes en detrimento de las aportaciones de los receptores. Algunos países han recortado su gasto en cooperación internacional como consecuencia de la crisis económica, alegando presión de la opinión pública. Sin embargo, el informe apunta que el 64% de los europeos piensan que se debería incrementar la ayuda al desarrollo a pesar de la crisis, mientras que el 89% valora muy positivamente la cooperación más allá de las fronteras de la Unión.
María Gallar Sánchez
Artículo publicado en el Nº 46 de la revista mensual hispano-marroquí Marruecos Siglo XXI