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El estigma de ser madre soltera

July 18, 2011

Marruecos, en el extremo más occidental del mapa árabe y siendo uno de los países con un mayor desarrollo económico de su entorno, encierra todavía numerosos tabúes relativos a las mujeres. Sin duda, una de las mayores deshonras que puede afectar a una mujer en el país del norte de África es la de ser madre soltera. Aquellas que tienen hijos fuera del matrimonio son repudiadas por sus familias, marginadas por la sociedad y pueden ser perseguidas por la justicia.

Desarrollo económico y desarrollo social no siempre van acompasados. Con un crecimiento desconocido para sus países vecinos, Marruecos es buen ejemplo de esta paradoja de la globalización: la mentalidad de la gente no siempre sigue el ritmo de la modernización económica. La situación de desamparo en que se encuentran las madres solteras en el país magrebí es paradigmática en este aspecto.

De acuerdo con el estudio “El Marruecos de las madres solteras” financiado en parte por el Fondo de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y publicado el pasado mes de junio, cada día nacen en el país 153 niños fuera del matrimonio, de los cuales 24 son abandonados. Las madres solteras en el reino son rechazadas por las leyes, la sociedad y por sus familias.

La sociedad alauí sepulta esta realidad marginando a las mujeres que tienen hijos fuera del matrimonio. Sin embargo, el número de madres solteras ha aumentado considerablemente en los últimos años. Según otro estudio publicado por la Institución Nacional de Solidaridad con las Mujeres en Riesgo, entre 2008 y 2009 el número de madres solteras se duplicó pasando de 11.016 a 27.200. La doctora en sociología y consultora internacional en asuntos de género Rosario Pozo Gordaliza señala que existe la posibilidad de que se esté tejiendo un cambio de valores en la sociedad marroquí sobre todo por el crecimiento económico y el proceso migratorio, especialmente el masculino”. Sin embargo, añade, “es preciso realizar un estudio minucioso sobre las causas por las cuales se está produciendo este incremento en el número de madres solteras”.

Respecto a la radiografía de las madres solteras marroquíes, Rosario Pozo Gordaliza explica que, en términos generales, “se trata de un perfil  joven, bajo nivel educativo y pocas expectativas de inserción socio profesional suficiente para las necesidades básicas, y con el agravante de ingenuas promesas de un matrimonio futuro”. Al margen de esto, apunta, “las expectativas sexuales [en la sociedad alauí] se encuentran claramente ancladas en unos ciertos límites y expectativas diferenciadas para hombres que para mujeres. Mientras que unas deben de ser pasivas, los otros deben de ser activos.”

Proscritas y repudiadas

Las leyes marroquíes dan la espalda a las madres solteras. Aunque el reformado Código de la Familia (Mudawana), aplaudido desde Occidente por el reconocimiento de nuevos derechos para las mujeres, permite a las madres ser cabeza de familia, aquellas que tienen hijos fuera del matrimonio continúan incurriendo en un delito según la legislación alauí. El artículo 490 del Código Penal castiga con penas de entre un mes y un año de cárcel a quienes mantienen relaciones sexuales fuera del matrimonio.

Vulnerables ante la justicia – aunque generalmente no se aplique esta ley –la maternidad fuera del matrimonio es una deshonra. Las madres solteras en Marruecos generalmente no cuentan con el apoyo de sus familiares y muchas llegan a ocultarles su situación. Repudiadas por sus seres queridos, estas mujeres desarrollan carencias afectivas y les cuesta establecer una relación sana con sus hijos. “Los hijos están ahí para recordarles que han hecho algo que causó el rechazo familiar, por lo cual la situación es extremadamente difícil”, señalaba hace poco la antropóloga Jamila Bargach a BBC.

Estos niños nacidos fuera del matrimonio también son discriminados por la ley, que los considera “naturales” pero no “legítimos”, y por una sociedad que los margina. Tal y como expone el informe “El Marruecos de las madres solteras”, la mayoría de las mujeres que deciden desprenderse de sus hijos lo hacen por la vía legal, pero “el 38 por ciento de los niños son abandonados de forma ilegal”. Esto alimenta un mercado negro de adopciones, en el que se calcula cayeron unos 3.300 bebés en 2009.

El temor a ser rechazadas, también lleva a muchas mujeres solteras que se quedan embarazadas a recurrir al aborto, una práctica prohibida en el reino alauí. Sin embargo, la Asociación Marroquí contra Abortos Clandestinos señala que entre 600 y 800 mujeres se someten a esta operación cada día en el país.

Aunque la sociedad mira hacia otro lado, la difícil situación de las madres solteras en Marruecos en ocasiones adquiere tintes dramáticos. Fadua Larui, madre soltera de 20 años, se quemó a lo bonzo frente al ayuntamiento de su localidad el pasado mes de febrero. Las imágenes registradas por un videoaficionado muestran la desesperación de una mujer a la que se negó sistemáticamente el derecho a una vivienda por su condición de madre soltera.

Espacios para la esperanza

Desamparadas por la sociedad, la justicia y muchas veces por sus familias, las madres solteras en Marruecos buscan refugio en el sector asociativo. Organizaciones No Gubernamentales en distintas ciudades del reino proporcionan cobijo, asistencia sanitaria, psicológica, jurídica y formativa a las mujeres que se quedan embarazadas fuera del matrimonio.

La asociación 100% Mamás en Tánger forma parte del entramado asociativo que atiende a este colectivo. A través de su hogar temporal de acogida, proporciona asesoramiento jurídico a las madres solteras y atención sanitaria. Otras organizaciones centran su acción en la inserción laboral, como la Asociación de Solidaridad Femenina dirigida por Aicha Ech Chana en Casablanca. Aquí las mujeres aprenden un oficio para poder criar a sus hijos de manera independiente.

Si bien Marruecos se encuentra a la cabeza de los países islámicos en el reconocimiento de derechos de las mujeres, aún queda mucho espacio para el cambio. El movimiento feminista ha conseguido que las mujeres gocen de mayores libertades en los últimos años y ahora luchan por la abolición de la ley que prohíbe las relaciones sexuales fuera del matrimonio y por un cambio de mentalidad en la sociedad alauí.

María Gallar Sánchez

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